Un consejo...
Despues de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y
encadenar el alma; y uno aprende
que el amor no significa acostarse;
y una compañia no significa seguridad;
y uno empiueza a aprender.
Los besos no son contratos
y los regalos no son promesas;
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cebaza en alto
y los ojos abiertos.
Las palabras dichas
en un momento de ira
pueden seguir lastimando
a quien heriste
por toda la vida.
Disculpar todo mundo lo hace, perdonar es solo de almas grandes...
Ma. del Carmen Muñoz de la Peña (2007)


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